¿Cómo generar ROS de calidad?

 

COLUMNA DE OPINIÓN

Por Zenón A. Biagosch | El autor destaca la importancia de establecer pautas claras para que los Reportes de Operaciones Sospechosas sean un insumo de suficiente calidad en el marco del combate del lavado de activos y del financiamiento del terrorismo. En tal sentido, detalla los elementos que ayudan a lograr un mejor nivel de calidad en los reportes. | 18/04/2017

Existe un amplio consenso internacional en que la columna vertebral de un buen sistema integral de prevención del lavado de dinero y del financiamiento del terrorismo (PLA/FT) consiste en imponer, a ciertos actores del sector privado, la obligación de informar los comúnmente conocidos ROS (Reportes de Operaciones Sospechosas).

Dicha delegación estatal encuentra fundamento por considerar que solo con el auxilio del sector privado es posible prevenir, detectar y en su caso reprimir conductas tan particulares y mutantes como las antes mencionadas.

En el fondo el objetivo es lograr que ciertos testigos u observadores privilegiados (sujetos obligados) descubran e informen pistas e indicios claros para que, luego de un enriquecedor análisis por parte de los organismos comúnmente conocidos como Unidades de Información Financiera (UIF), los correspondientes ámbitos jurisdiccionales puedan realizar una efectiva investigación que llegue a ser condena.

Este proceso solo será efectivo si realmente la información que recibe la UIF es la punta del ovillo tan buscada, permitiendo inferir la presunción de un delito que lleve a dar intervención a las actuaciones de la Procuración y de la Justicia.

En tal sentido, para que el sistema sea efectivo, es importante que los ROS sean un insumo de suficiente calidad para lograr el objetivo buscado y para ello habrá que seguir trabajando en establecer pautas claras que rijan esta colaboración público-privado, de modo que todos los recursos invertidos en la construcción de este sistema (financieros, humanos, tecnológicos, edilicios, etc.) sean productivos para el logro del objetivo común.

Alcance del deber

Es importante definir los limites de la mencionada delegación. ¿Sólo se deberá analizar aquellas operaciones en las que no haya una relación coherente entre la actividad realizada y los movimientos económicos efectuados o los instrumentos financieros demandados?, es decir sin justificación económica o jurídica alguna. ¿O también se debe intentar verificar la presunción de la comisión de un ilícito por parte del actor bajo análisis?

Si bien es claro que la exigencia no implica transformar al sujeto obligado en una suerte de agente investigador, no por ello debe hacer caso omiso si se le presentan claras situaciones de convivencia con delincuentes. Podriamos decir que es una suerte de guardián, pero con la única obligación de advertir.

Sistema de administración de riesgo

Un ROS en general no surge en forma espontánea. Requiere de una observancia detallada y permanente del comportamientode de la clientela. Un buen reporte sólo se logra con la previa implementación de una forma de organización interna que permita su detección, análisis y, con el fundamento necesario, su posterior informe o desestimación.

Para detectar algo inusual previamente es necesario definir lo que es usual. Para eso es clave aplicar herramientas tales como matrices de riesgo-entidad y riesgo-cliente, diseño y definición de perfiles de riesgo, esquema de monitoreo en particular para clientes de alto riesgo, definición del set de alertas con los desvíos aceptados para cada categoría de perfil, etc.

Asimismo se requiere definir con claridad las responsabilidades de las distintas instancias de una organización que deben intervenir en la decisión de reportar o desestimar, sean estas comerciales, de staff, de auditoría, de compliance o del propio directorio.

Si bien nuestra ley establece que la UIF deberá establecer a través de pautas objetivas las modalidades, oportunidades y límites para el cumplimiento del deber de informar, claro está que está obligación tiene una importante carga de subjetividad, imposible de evitar.

Esto nos exige establecer formas de organización homogéneas, tan pautadas como sea posible, atendiendo a las realidades de cada obligado y evitando discrecionalidades al momento de la toma de decisiones ya que todas las situaciones analizadas deben ser medidas con la misma vara.

Componentes de un reporte

Excesos de información no aseguran transmitir situaciones realmente anómalas. Por el contrario el reporte a emitir por un obligado debe ser lo menos tedioso posible y centrarse en las cuestiones esenciales para la UIF, tales como la integridad, precisión y oportunidad.

En el fondo no deja de ser una suerte de declaración testimonial que pueda transmitir los elementos centrales de la sospecha tales como la descripción clara de los motivos, el orden cronológico de los eventos, la identificación de las personas físicas o jurídicas que directa o indirectamente estén involucradas, su perfil transaccional, el encuadre en una determinada tipología, evidencias del desvío, etc. Llegado el caso la UIF siempre tendrá la posibilidad de solicitar información complementaria.

En esa línea celebramos la iniciativa de dicho organismo en cuanto a introducir modificaciones en oportunidad de regular sobre el sistema de ROS para el sincerimiento fiscal. Ya finalizado dicho proceso, esperamos que tales lineamientos sean extensivos para el resto de los regímenes a fin de hacerlos más simples pero no por eso menos eficaces.

Confidencialidad y eximición de responsabilidad

Resulta esencial velar por la confidencialidad de un reporte hasta tanto no se den los supuestos necesarios que ameriten elevar el caso a un ámbito jurisdiccional. Se trata de informar una operación sospechosa y no de denunciar un presunto delito. Se debe preservar la presunción de inocencia hasta tanto no se demuestren responsabilidades ciertas.

Es importante respetar el dicho popular de “no matar al mensajero”. Sólo identificar al reportante en caso de extrema necesidad. Esto complementado con un régimen de eximicion de responsabilidades para aquellos que actúan de buena fé demostrando un ánimo de colaboración cierto. Hacer ROS defensivos no encuadra en tal prerrogativa.

Todo ello complementado con un permanente feedback por parte de la UIF hacia los reportantes que vaya guiando a los sujetos obligados expresando claramente lo que se espera de ellos.

Ahora bien, con independencia de lo antedicho, el sistema descripto tiene plena aceptación internacional desde hace aproximadamente tres décadas, si tomamos los estándares de la ONU o las políticas promovidas por el GAFI desde su creación. Y en particular desde el año 1996, fecha de constitución del Grupo EGMONT quien tiene la misión de formar una red mundial para interconectar a las UIF del planeta.

En vistas de los años transcurridos y analizando la ecuación recursos invertidos – resultados obtenidos, sería dable evaluar si este sistema tan arraigado alcanzó los logros esperados. O bien, si debiera ser reformulado o reorientado apuntando quizás a ser más específico respecto del rol de la comunidad civil en su conjunto y en particular de aquellos que sean seleccionados como sujetos obligados.

Por último, el presente escrito no pretende ser un análisis técnico pormenorizado acerca de una cuestión tan compleja. Simplemente es una invitación a nuestra comunidad de referencia a seguir reflexionando sobre un tema central a la hora de intentar aumentar el costo y el riesgo a formas de delincuencia que tanto afectan a nuestros órdenes económico, institucional y social.

 

Zenón A. Biagosch

Socio de FIDESnet